La salud sexual ocupa cada vez más espacio en nuestras conversaciones y en mi consulta. Durante años se ha simplificado muchísimo el deseo sexual, pensando que depende de nuestras hormonas , especialmente de la conocida: testosterona.
Hace unos días estuve hablando de todo esto en una entrevista para ConSalud.es y quiero aprovechar para contártelo, porque muchas personas llegan a consulta convencidas de que su bajo deseo tiene una única causa: “seguro es la testosterona”. Pero no es tan sencillo… y tampoco tan desesperanzador.
Desmontando el mito de la testosterona y el deseo
A la testosterona se le conoce como “la hormona del deseo”. Pero el deseo sexual no se puede explicar solo por una analítica. Nuestro cuerpo es mucho más complejo: la química hormonal es solo una pieza dentro de un sistema donde influyen muchos factores.
Como explicaba en la entrevista para ConSalud.es, se utiliza la testosterona como excusa para justificar por qué a veces hay deseo y otras no. Pero la realidad es que el deseo no depende solo del cuerpo, sino también de la mente, de las emociones y del contexto.
Si duermes mal, estás estresada/o, no te alimentas bien, no tienes tiempo para ti o tienes unas carga mental brutal, por mucha testosterona que tengas, tu deseo no va a responder igual. Hay que revisar otros aspectos de la vida diaria, para entender lo qué pasa en el cuerpo.

Cómo afecta el día a día
Nuestro estilo de vida condiciona absolutamente todo: desde la energía hasta la libido. Factores como el sueño, la alimentación, el estrés o la falta de descanso tienen un efecto directo sobre nuestra química corporal. Y el cortisol, la hormona del estrés, es el peor enemigo de la testosterona.
Por eso, muchas veces el bajo deseo no tiene que ver con un problema hormonal, sino con una vida acelerada, sin tiempo ni espacio para el placer. Dormir poco, vivir agotados o no tener momentos de desconexión apagan el deseo mucho antes que cualquier desequilibrio. Por eso, antes de pedir una analítica o pensar en medicación, te animo a preguntarte:
- ¿Estoy descansando bien?
- ¿Estoy gestionando mi estrés?
- ¿Tengo tiempo para mí y para disfrutar?
- ¿Estoy presente cuando tengo intimidad?
El deseo no se arregla con una pastilla porque no depende solo del cuerpo. Depende de la calidad de nuestras relaciones, de cómo nos hablamos, de cómo nos sentimos.
¿Y si el problema no es hormonal?
Una cosa que repito mucho en consulta es que no desear lo mismo que tu pareja no es un problema sexual, es un problema de pareja. Y tampoco lo es tener épocas de menos deseo. Lo que importa es entender qué está pasando en tu vida antes de buscar una pastilla o una solución rápida.
Cuando realmente hay una deficiencia hormonal, el cuerpo lo nota más allá del deseo: cambia la masa muscular, la energía, incluso la piel o el cabello. Pero esos casos son los menos. En la mayoría de las personas, la falta de deseo está relacionada con el estrés, el cansancio o la desconexión emocional.
Cómo recuperar el deseo… sin obsesionarse con la testosterona
La clave está en reconectar contigo y con tu cuerpo, porque en realidad la testosterona no es la culpable de todo. Te voy a dejar algunas claves importantes para recuperar el deseo sin recurrir a soluciones mágicas.
- 1.- Revisa tus hábitos: dormir bien, comer mejor, mover tu cuerpo y bajar el ritmo son más potentes que cualquier suplemento.
- 2.- Baja la autoexigencia: El deseo no aparece si estás agotado, presionado o mentalmente saturado. No es rendimiento, es conexión.
- 3.- Deja de buscar respuestas solo en una analítica: Una analítica orienta, pero no explica tu vida. Si no cuidas tu bienestar emocional, ninguna hormona hará milagros.
- 4.- Recupera espacios de placer: Tiempo contigo, con tu cuerpo, con tu pareja. Sin pantallas. Sin prisas. Sin objetivos.
- 5.- Pide ayuda si lo necesitas: A veces el problema no es hormonal… es emocional, relacional o de hábitos. Y la terapia ayuda muchísimo a entender qué está pasando y cómo recuperar tu bienestar sexual.
¿Entonces… la testosterona importa?
Por supuesto que importa. Pero no es la única responsable y casi nunca es el origen del bajo deseo. Lo que siempre digo a mis pacientes es que la solución no está en una pastilla, sino en cómo están viviendo.
Si sientes que tu deseo ha bajado y no sabes por dónde empezar, puedes pedir cita conmigo o con mi equipo aquí. Estaremos encantados de acompañarte.