Desde hace unas semanas colaboro cada miércoles en el programa Todo por hacer, de Radio Televisión Española, un espacio donde hablamos de sexualidad y relaciones. Y, coincidiendo con el Día Mundial de la Salud Mental, tocamos un tema que me preocupa: cómo la salud mental influye en la forma en que vivimos la sexualidad, especialmente en los jóvenes.
Hablamos de de cómo la adolescencia se está convirtiendo en una etapa no sólo de muchos cambios, si no también de mucha presión y autoexigencia. Muchos jóvenes viven con miedo a no ser suficientes y esto les causa ansiedad, inseguridad y desconexión con su cuerpo.
Una generación presionada
Según UNICEF España, el 41% de los adolescentes dice haber tenido un problema de salud mental en el último año. Lo grave es que más de la mitad no pidió ayuda. si a eso le sumamos que España lidera el consumo de ansiolíticos entre jóvenes de 25 a 29 años (casi el 60% los toma)… ¡esto es una locura!
¿Y esto que significa? que nos encontramos cada vez más, jóvenes agotados, inseguros y desconectados de su cuerpo. Con una autoexigencia brutal, miedos, comparaciones y mucha presión por rendir.
Las redes sociales y la autoestima
Esto es un temazo, porque el impacto negativo de las redes sociales en la autoestima es una realidad. Antes nos comparábamos con las revistas o la tele. Ahora lo hacemos con Instagram, TikTok o las fotos retocadas con IA. Cuerpos perfectos, rutinas imposibles… y la sensación constante de no llegar nunca.
Cuando entra la exigencia, el disfrute sale por la ventana. Y eso me parece tristísimo porque el placer empieza en aceptarse y no en encajar.

La pornografía y la falsa idea del sexo “real”
Otro punto clave fue el consumo de pornografía En España, la edad media de inicio de consumo ronda los ocho años. ¡Ocho!. Y aquí el problema está en es que se ha convertido en la única “educación sexual” que reciben. Y claro, creen que lo que ven es real.
La consecuencia; llegan a su primera experiencia y no encaja con ese guion de película: ni duran tanto, ni hacen esas posturas, ni sienten lo que se supone que deberían sentir. Resultado: frustración, ansiedad y miedo a fallar.
Ansiedad y rendimiento
Lo más alarmante es ver a chicos muy jóvenes usando viagra o derivados “por si acaso”. Y esto es real. Casi una de cada cuatro viagras en España la consumen hombres entre 16 y 30 años. Muchos sin necesidad médica, solo por miedo a no cumplir.
Y claro, esto está generando dependencia: cuanto más la usan, menos confían en su cuerpo.
El sexo deja de ser placer para convertirse en un examen que tienen que aprobar y con nota. Y cuando el cuerpo está ansioso, ya te digo que no responde.
Cuidar la mente también es cuidar el deseo
Si hay algo que quiero que te lleves de este post es que para reconectar contigo y con tu placer tienes que empezar por escuchar a tu cuerpo: si está cansado o ansioso, lo que necesita es pausa, no exigencia. Dormir, descansar, desconectarte y dejar de compararte también son formas de trabajar tu deseo.
El sexo no es rendimiento, es conexión, y hablar de lo que te pasa —incluso con ayuda profesional — puede ayudarte. Si sientes que la ansiedad o el estrés te están pasando factura, te animo a buscar ayuda, mi equipo y yo estaremos encantadas de ayudarte aquí
La salud mental y la sexualidad están más unidas de lo que pensamos.
Y si quieres escuchar el programa completo, te lo dejo AQUÍ