La salud sexual es una parte importante del bienestar emocional y de la conexión en pareja. Aunque cada vez hablamos más de sexualidad, este sigue siendo un tema que muchas parejas evitan hasta que sienten que algo se ha enfriado o se ha perdido entre ellos. Es en este punto donde buscan ayuda para rescatar la relación.
Hace unas semanas tuve la oportunidad de conversar con Carmen Bonilla, de la revista ConSalud, sobre un tema que escucho casi a diario en consulta: cómo recuperar el deseo cuando la rutina, el cansancio o el estrés lo apagan.
Lo primero que quiero que sepas es que sentir que se pierde el deseo no significa que se ha acabado el amor. ¡Para nada! De hecho, es algo que ocurre con frecuencia y que tiene solución. A veces, lo único que hace falta es entender por qué ha cambiado el deseo y tomar medidas para cuidarlo.
A continuación te dejo algunas claves que te pueden ayudar mucho:
1.- Escapar de la rutina
Aunque sepamos que la novedad en la pareja es importante, a medida que pasa el tiempo, es normal que se caiga en la rutina, pero eso no significa que tengan que resignarse. La rutina en sí misma está relacionada con el aburrimiento y lo que nos parece aburrido no es deseable.
Así que te animo a probar cosas nuevas, cambiar algunos hábitos y sorprender a la pareja con pequeños gestos. Estos cambios pueden ser un gran estímulo para despertar el deseo.
2.- Cuidar la comunicación
Sin comunicación no hay equipo, y ninguna relación funciona si no reman juntos hacia el mismo lado. A veces damos por hecho lo que la otra persona piensa o desea, y dejamos de preguntar o proponer. Cuando se tienen muchos años juntos se asume que ya se sabe todo de la otra persona y la realidad es que cambiamos.
Pero estos cambios en nuestra formar de vivir la relación sexual hay que hablarlos abiertamente. El problemas es que hemos sido educadas para callarnos y no para pedir. Así que la segunda clave es decir lo que nos gusta, lo que necesitamos o lo que echamos de menos, sin esperar a que la pareja lo adivine. Esta es la base para recuperar y mantener la complicidad.

3.- La estabilidad no es el enemigo
La calma y la tranquilidad emocional puede hacernos sentir seguros y esto es necesario en una relación. Pero también puede ser la razón por la que disminuye la intensidad del deseo. Y con esto no te quiero decir que si tienes un amor tranquilo no puede ser apasionado, no. Lo que hay es que aprender a construir el deseo desde la complicidad, el cariño y el cuidado mutuo. Este es uno de los grandes retos —y de los mayores logros— de las parejas duraderas.
4.- Redescubrir el atractivo
El tiempo juntos, la convivencia y el día a día pueden hacer que lo familiar se convierta en poco estimulante. Y de nuevo, esto no significa que falta el amor, sino que falta sorpresa. La atracción sexual viene del deseo, así que si algo resulta demasiado familiar, no se va a desear tanto.
En la entrevista para ConSalud comentaba que para recuperar la chispa perdida es necesario volver a mirar a la pareja con curiosidad, crear momentos especiales y recordar lo qué ha enamorado al uno del otro.
5.- Buscar ayuda terapéutica
También es importante recordar que la terapia sexual y de pareja es una herramienta muy útil. Muchas veces las personas no saben que existen programas terapéuticos para trabajar el deseo y la conexión con el placer, como el Programa de alta efectividad terapéutica PAE que tenemos en nuestra consulta.
Las parejas que aprenden a comunicarse, a escucharse y a reinventar su intimidad pueden vivir una sexualidad mucho más consciente y satisfactoria. La resignación no es una alternativa, por eso si sientes que el deseo ha bajado o que la rutina está afectando la relación, ponte manos a la obra o busca ayuda, porque es posible reconectar, comunicarse mejor y disfrutar de nuevo de la vida íntima.
Puedes pedir tu cita conmigo y con mi equipo aquí. Estaremos encantadas de acompañarte.